Seducción Poética

Un artículo de Mariel Loaiza


Tinta se dejó seducir por los versos del Burdel Poético, la propuesta artística que está transformando los modos y formas de la poesía.



La noche empezó ya hace algún rato. El lugar está lleno de personas que con cerveza en mano van cada cierto tiempo en busca de un poema susurrado al oído. Y ahí estoy yo. La idea de que alguien que no conozco se me acerque, me lea, me conmueva o no, me pone algo nerviosa. Tengo en mis manos tres fichas con las que podré comprar mi propio poema y espero el momento indicado para buscarlo. Pero ¿cómo saber cuál es ese momento? Veocómo las personas con algo de timidez piden lecturas, y cómo los poetas los arrastran de la mano hasta algún lugar lejano más personal, más íntimo.

Se trata del Burdel poético; una propuesta artística independiente que combina la música, la danza y sobre todo el teatro para crear espacios en donde la poesía esté al alcance de todo aquel que desee escucharla. La idea nació en Barcelona con el Burdel de New York, surgió en Colombia hace cinco años, y se ha estado moviendo desde allí, en distintos eventos y bares de Bogotá.

Entonces, veo a Shivá en medio de la gente con un abrigo negro y largo que no logra cubrir su pecho desnudo. Me le acerco y le pido que lea para mí. Nos sentamos junto a una ventana que nos separa de la noche y me pide que escoja uno de sus enrollados y gastados pergaminos, pues de alguno de ellos, saldrá mi anhelado poema. –cierra los ojos– me dice, y cuando empieza a susurrar, todo el salón deja de sonar; ya no hay música, no hay nadie más. Estamos sólo los tres: Shivá, su poesía y yo.

La puesta en escena del Burdel Poético juega con la personificación de putas poetas (como se hacen llamar) que venden su poesía al espectador. Este último entonces, puede escoger entre la Madame, una poeta que le lee las cartas a sus clientes; Leteo quien utiliza el alcohol para acompañar sus poemas; Shivá, quien juega con los aromas de las letras; Chantal, que deja ver su alma de niña a través de su poesía y además Leví, Rapsoda, Kimera, y Roxanne.

De pronto suena un grito que hace un llamado al ring, el enfrentamiento de versos improvisados de poetas y asistentes al evento, ha comenzado. Dos personajes haciendo poesía sobre un tema al azar, un ganador y un perdedor y los aplausos de nosotros, los espectadores, asombrados por la impresionante capacidad de crear, de jugar con las palabras, de construir poesía que termina conmoviendo, desgarrando.

Este proyecto independiente se ha auto gestionado y ha sobrevivido por sus propias fuerzas. Mes a mes, buscan un espacio que les muestre algo de fe en lo que hacen. Convocan personas de cualquier tipo que estén interesadas en experimentar la poesía de maneras distintas, rebuscan su maquillaje y su vestuario y se dan a la tarea de dejar que los otros conozcan aquello que han dejado escrito en sus poemas.

Entonces, en medio del salón, veo a la gente haciendo una fila para escuchar la poesía de Leteo. No soy la excepción. Me pongo de últimas y espero. Algo me dice que valdrá la pena… “Me paré en el borde, en la frontera. Dije pequeñas palabras, palabras jadeantes y sudorosas. Algo me decía que no me iba a entender; sin embargo, olvidé que en la frontera del lenguaje el sonido sólo es el molde del silencio que está lleno de significado.”- lee Leteo para mi,-“Sin importar en qué idioma sea dicho, ni la edad de quien lo diga, el silencio será entendido por el sonido que lo rodea.” – y lo hace por medio de unos susurros que luego de salir de su boca, entran por mi oído, se acomodan en mi mente y proyectan en los párpados de mis ojos cerrados la imagen, la emoción, el sentimiento.

Cuando el poema ha terminado Leteo me pide que beba el trago que acompaña a su poema, y es curioso porque a eso sabe lo que acaba de leerme, a vodka, sec y energizante.

El Burdel Poético, es un proyecto que despierta sensaciones al combinar dos artes distintas: la de escribir y la de leer. Rescata la oralidad en toda su expresión, abre las puertas de la poesía e invita a todos a que la conozcan, que la sientan, que la escuchen, que la beban, que la huelan.

En la última ronda del ring pasa uno de los espectadores a luchar contra Madame, quien termina ganándole.Lo veo de pie y me le acerco a preguntarle sobre la experiencia –es lo más loco y tremendo que haya hecho– me dice. Y por su voz noto que se emociona mientras me cuenta lo que se siente subirse al ring; sin embargo, sus ojos se abren más cuando describe lo que sintió cuando le leyeron –es mi primera vez acá, ya hace mucho había querido venir, y ahora no sé por qué me había demorado tanto en hacerlo-.

Como muchos proyectos auto gestionados en el país, han presentado dificultades, como lo es la poca fe que muchos espacios ponen en ellos, o los escasos recursos para llevar a cabo todos los sueños que tienen para el burdel.Pero sobre todo, nos cuentan que les entristece que sus convocatorias para incluir nuevos poetas en el proyecto, sean tan ignoradas. Y es que el Burdel está en convocatoria abierta constantemente, dispuestos a recibir textos, ideas y nuevas personas que deseen participar. Además de eso, el Burdel Poético ha tenido que enfrentar la crítica de personas relacionadas con la literatura que no se llevan bien con formas y expresiones distintas de la poesía, esas que se salen del recital. Pero ninguna dificultad ha llegado a derrumbar el proyecto, se han estado moviendo solos y no se han rendido en el intento por aportar a la transformación de las dinámicas y modos en que se difunde la poesía, haciendo grietas en el muro que encierra los círculos de la producción editorial.El Burdel Poético hizo el lanzamiento de su primer libro de recopilación de su poesía Lectura al oído, hace tres años, y el 19 de agosto de este año, sacaron su segundo libro, Libro Rojo.

Entonces me veo yo, escuchando una y otra vez la frase «que rico«. Así lo describe la gente, es lo primero que dicen al salir del mundo en el que entraron hace tan sólo un momento después de escuchar un –cierra los ojos-.Las personas lo disfrutan, hacen fila, añoran que les lean al oído.

La palabra que escojo para describir el Burdel Poético, es DELICIA, pues usted pasa un buen rato, se toma algo, deja que le lean, escucha buena poesía y se adentra en un mundo de lenguaje poético con una estética y unas expresiones distintas, muy únicas.

La palabra que pronuncia Chantal es AGRADECIMIENTO porque como nos dice «conocerlos a ellos(a los demás integrantes) ha sido maravilloso; y aunque no estén publicados en editoriales famosas, son grandes escritores. Tener cerca artistas tan buenos y que te apoyen como una familia es demasiado lindo”.

Leteo diceTEMBLOR «porque es la sensación de que no estoy en un sitio seguro; es ese momento en el que todo está temblando y uno espera a que pase, y siente ese vacío en la panza, eso es el Burdel Poético”.

Madame se refiere al burdel como SALVACIÓN «Siento que me salva, pues me saca de los lugares en los que a veces no quiero estar”

ParaShivá «la palabra que describe al Burdel poético es OCEÁNICO, y todo lo que eso haga sentir”.

Luna En, Laura Suárez, Fernando Pedraza, Laura Ruiz, Darío Beltrán, Héctor Hernán, Valeria Amador y Stefhany Wagner le dan vida al Burdel poético en Bogotá. Todos, conocedores y amantes de letras, tienen la posibilidad de escribir para leerle a usted, querido lector, en un espacio irreal, algo místico.

Este increíble proyecto lo podrán encontrar en su página de Facebook como:@Burdel.Poetico, o en su cuenta de instagram: burdelpoetico, búsquelo, sígalo, escúchelo, siéntalo y déjese seducir por el Burdel Poético.